India, Bihar, 1971

India, Bihar, 1971

La febre del píxel

Per fi el tren transsiberià arribà al seu destí: Beijing! Un exèrcit dels xinos amb gorra vermella i càmeres de digitalizació massiva custodien l'entrada de la Ciutat Prohibida. Sabeu què amaga al seu interior?

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Recuerdos de un amor francés

 08:00, martes, estación de Montparnasse, París. Una neblina cubre las calles de París. Corriendo en la estación entra una joven con el pelo recogido en un moño, envuelta en un abrigo verde con flores y unos labios de un rojo intenso. Los tacones de unos brillantes zapatos negros, la hacen tambalearse mientras busca a alguien entre la gente. Su mirada se para en un hombre que toma un café humeante y lee el periódico sentado en uno de los bancos más alejados de la entrada.

El color de Turquía

 

Hacía un calor sofocante. Las contraventanas de la habitación estaban ajustadas y no pasaba ni una pizca de aire entre las rendijas. Tumbada en la cama y con un vaso de té helado, miraba cómo giraban lentamente las aspas del ventilador que colgaba del techo. Mientras estaba inmersa en mis pensamientos, la puerta se abrió de golpe.

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Para matar, mejor en tren

No hay nada que me guste más que matar en tren. No hay otro lugar igual. Variedad, movimiento, paisaje y, sobre todo, glamour. Mencionas al Orient Express y aparece un torrente de ideas evocadoras y sugerentes para matar. Asesinar viajando produce mucho más placer pero exige mucha más constancia y profesionalidad. Por eso elegí el tren para acabar con Tirso Cruz. O, más bien, lo eligió él.
 
Era un encargo, claro, como siempre. Pero yo soy de esos a los que les gusta hacer las cosas bien.
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Aunque no puedo verla, sé que está sonriendo.

Los susurros, cada vez más espaciados e inconexos, dieron finalmente paso al silencio. Hacía bastante rato que ella había sucumbido al sueño y ahora permanecía inmóvil.

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Vivencias del tren II

 Aquello fue terrible, en aquella sala de espera de la estación de Chinchilla parecía que el reloj se había parado, a través de los cristales veíamos como la nieve caía incesantemente, las personas que tuvimos que bajar del tren sentíamos como el frío nos calaba, mi hermano y yo estábamos casi abrazados, más unidos que nunca, oíamos como el estómago nos hacía un poco de ruido ¡era hambre!

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Vivencias de todos los viajes

Mientras estoy sentada en el sofá mirando el jardín a través de los cristales, los pajarillos vienen y van, saltando alegremente de rama en rama, y entonces me asaltan recuerdos y vivencias de mi vida. Unas vivencias que bien pudieran ser de una aventurera, nómada que camina como esos pájaros, de sitio en sitio, teniendo la suerte de conocer lugares, rincones inesperados unos y otros que por estar cerca no son menos interesantes.

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Viaje a la esperanza I - parte

 Era difícil saber si aquel viaje iba a tener un retorno feliz. Aún no habiendo perdido nunca las esperanzas. Aún sabiendo y pensando que a pesar de las dificultades todo iba a salir bien, pero... Aún y así, el gusanillo de la incertidumbre roía de vez en cuando ¡Eso sí! sin perder nunca la sonrisa, mostrando la parte más natural que tenemos las personas.

Revista Altaïr nº 67: Tren Transiberiano

Ponte cómodo/a, porque el viaje se las trae. 9.289 kilómetros, casi una semana a través de una de las regiones más hermosas, salvajes y desconocidas del planeta: Siberia. Y eso si renuncias a hacer paradas intermedias, obviando los muchos lugares con interés que jalonan la vía o se hallan relativamente cercanos a esta.

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