Rutas del Mundo (y IV): Los nuevos marcopolos

         Estambul es hoy una megápolis gigantesca donde viven, sueñan y anhelan doce millones de almas. Intramuros, en Beyacit, en Aksaray, en Sultanahmet, la ciudad bulle de tiendas y galerías comerciales, negocios, casas de cambio y hoteles. Las calles están llenas de voces extrañas y rótulos en lenguas extranjeras. Escritos en ruso, rumano, chino, inglés, dan fe desde cuan lejos acuden los modernos mercaderes.

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Rutas del Mundo (III): La Ruta de la Seda

                La Ruta de las Especias sucedió a la Ruta del Incienso y el rlevo llegó por mar. Pronto el Índico estuvo cruzado por rutas marítimas que unían los puertos de Ceilán y la India con los de Persia, Arabia, las costa de Azania o Zanj -el litoral oriental africano-, Etiopía y Egipto. Los romanos amaban los lujos.

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Divrigi, la mesquita Ulu Cami i l’hospital mental Darussifa.

Camino sota l’entramat de fulles i carrolls de raïm d’unes parres centenàries. A banda i banda regalimen flors de temporada per entre els barrots de les balconades. Dones amb gel·laba remenen la verdura de les parades del carrer i un aroma a pà recent fet envaeix aquest matí assossegat de Divrigi.

Tash Rabat es el 'caravanserai' perfecto

Tash Raba, un caravanserai del siglo XV. Autor, Enric GilEn las estribaciones de un valle entre montañas peladas, a más 3.500 metros de altura y a 90 kilómetros de la actual frontera entre Kirguizistan y China se levanta el caravanserai perfecto, Tash Rabat. Refugio y descanso para los comerciantes de la antigua Ruta de la seda, Tash Rabat se ha mantenido casi intacto durante siglos y hoy se muestra prácticamente inalterado.

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Marc Morte, Sueños perdidos en la Ruta de la Seda

A día de hoy, no existe en castellano una guía de viaje que se centre en los países de Asia Central (Kirguizistán, Uzbekistán, Kazajstán, Turkmekistan). Eso es lo que hace más atractivo el diario de viaje de Marc Morte, Sueños perdidos en la Ruta de la Seda (Flor del Viento, 2003). La suya no era en esta su primera obra una gran prosa literaria, pero sus observaciones y, sobre todo, los personajes con los que conversa, pueden acercar a los interesados en viajar a aquella zona buena parte del espíritu que encontrarán en esas tierras.

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Kashgar, encrucijada de conflictos en la Ruta de la Seda

Kashgar, la puerta china de conexión con Asia Central de la más conocida de las rutas comerciales de la antigüedad -la Ruta de la Seda- se enfrenta hoy a un destino cuando menos incierto. Tras más de dos mil años de historia, esta ciudad de la región autónoma china del Xinjiang ve desaparecer gran parte de su barrio antiguo, con casas de más de 500 años. Los últimos estallidos étnicos en la región autónoma entre ciudadanos de la minoría musulmana uigur y de la etnia mayoritaria en todo el país, los han, contribuyen también a dibujar un turbio horizonte la ciudad oasis.

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La Ruta de la Seda (y XIV): Intercambios que movieron la historia

         Intercambiar. Esta y no otra es la esencia de la Ruta de la Seda. De Xian a Bizancio, de Occidente a Oriente, por estepas, desiertos, oasis, mares, puertos y montañas. Seda por oro y plata y cristal y esclavos.

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La Ruta de la Seda (XIII): Lo que perdura y permanece

          Frente a las ruinas, lo que perdura: los bazares vivos. Los hay que nunca perdieron su esplendor y que en estos tiempos nuevos aumentan los negocios.

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La Ruta de la Seda (XII): Los danzantes de Dios

         Kashgar. Anoche acabó el ramadán, y esta mañana los fieles van llegando a la mezquita de Id Kah. Tras la oración del mediodía, la muchedumbre se congrega en la plaza del reloj. Sobre el arco del gran portón principal, cuatro figuras. Son músicos: tres timbales y una flauta. Una música suave, rítmica, arrolladora, una melopea que envuelve el alma y te la alza hasta altas cimas.

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La Ruta de la Seda (XI): El Saber

         Unas estrellas suben otras declinan, los imperios se suceden al ritmo de las invasiones de los nómadas. En el año 751, un ejército árabe vence al chino en la batalla de Talas, cerca de Tashkent. Para China, es una doble derrota. No solo pone fin a su expansión hacia el Oeste, sino también a su mayor secreto: entre los chinos hechos prisioneros por el ejército musulmán hay varios expertos en fabricar seda. Pronto comenzará a tejerse en Persia.

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