Añorazas tras un retorno del Edén (y VI): Hasta la últimas islas

         ¡Más lejos! ¡Siempre más lejos!, llama el corazón. De isla en isla por los Mares del Sur, buscando en la lejanía la Polinesia perdida de los viajeros de antaño, tras el sueño del edén reencontrado del que Cook, Bougainville o Melville nos hablaron. Atrás quedaron Tahití y sus coches y su gentío, atrás las islas de la Sociedad a donde llega el turismo, lejos tambien las salvajes Marquesas donde aún las escenas pintadas por Gauguin parecen cobrar vida.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (V): Las salvajes islas Marquesas

         Las islas de la Sociedad, el archipiélago donde está situado Tahití, son las islas más visitadas de la Polinesia Francesa. Pero para quien busca lo lejano y lo nuevo, hay otros archipiélagos que gozan del privilegio -y de las pegas- del aislamiento: una belleza salvaje e intocada, pero dificultades en el transporte y el abastecimiento, lo que para los habitantes significa falta de una economía sostenible y de trabajo.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (IV): Cabalgada bajo la lluvia en Huahine

       En Huahine llovía. Días y días de lluvia persistente y gris. Leí mucho. Tras la lluvia, la tierra olía a frescura vegetal, a alimento, a fertilidad. Desde la terraza de mi pensión, el paisaje del pueblo y de la bahía de Fare parecía transfigurado, como vivificado instantáneamente con una claridad y una virtuosidad de lente de aumento.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (III): Bora-Bora

          Las luces de Papeete quedan atrás, mientras salimos de las aguas calmas de la laguna, protegida por el anillo de arrecifes, y nos adentramos en el oleaje. Ya hace un siglo, Gauguin se sintió defraudado por Tahití y por la corrupción del buen salvaje de mano de la colonización francesa, y fue más lejos, hasta las Marquesas, para buscarlo.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (II): Camino de las islas

          Cada mañana y cada anochecer, las caravanas de coches ahogan las autovías y carreteras que llevan a Papeete. La capital de Tahití tiene 20.000 habitantes, pero se calcula que otras 50.000 personas acuden cada mañana a trabajar o comprar.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (I): Tahití

         ¿Qué es lo que más se recuerda tras volver de los Mares del Sur? ¿La limpieza y brillantez de la luz? ¿La eterna juventud de los paisajes edénicos? ¿Las noches de olor a copra navegando bajo las estrellas? ¿Quizás la sonrisa inocente de la gente? ¿O los azules imposibles de las lagunas de coral?

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Viaje al mito de Samoa (y IV): Deseos de huída

          Samoa es una teocracia feudal: una sociedad jerarquizada rodeada de tabúes y castigos corporales donde los matai, jefes de tribu, tienen siempre la última palabra, y en donde el hijo pequeño no puede abrir la boca delante del padre o del hermano mayor. No hay democracia.

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Viaje al mito de Samoa (III): Cara y cruz del paraíso

          Si vais a Samoa quedareis, de entrada, deslumbrados. Efectivamente, se parece al Paraíso. Reúne juntos todos los estereotipos de nuestra imagen del Edén. Con el tiempo iréis aprendiendo como la visión de la vida los samoanos difiere de la nuestra. 

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Viaje al mito de Samoa (II): Cascadas en la selva

         Lo cierto es que el viajero que llega a Samoa cree encontrarse con el mito de los felices Mares del Sur hecho realidad. Apia, la capital, es un pueblo grande de arquitectura colonial, con casas aporchadas de madera pintadas de colores vivos.

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Viaje al mito de Samoa (I): ¿El paraíso feliz?

       Hace unos años estaba de moda en las universidades españolas el libro Adolescencia, sexo y cultura en Samoa, de la antropóloga norteamericana Margaret Mead, que allá por los años veinte, había pasado 9 meses estudiando el comportamiento de las adolescentes de la isla de Tau, en la Samoa Americana.

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