Marco Polo y Rusticelo de Pisa

El marketing lo es todo. Y en materia de viajes, más que todo. Cuando el rey portugués Juan Segundo le cambió el nombre al intimidante Cabo de las Tormentas y lo rebautizó como Cabo de Buena Esperanza, creyó dar con la piedra filosofal que necesitaban las agencias de viaje del mundo entero. Pero en realidad, el marketing viajero ya estaba inventado desde mucho antes.

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Rutas del Mundo (y IV): Los nuevos marcopolos

         Estambul es hoy una megápolis gigantesca donde viven, sueñan y anhelan doce millones de almas. Intramuros, en Beyacit, en Aksaray, en Sultanahmet, la ciudad bulle de tiendas y galerías comerciales, negocios, casas de cambio y hoteles. Las calles están llenas de voces extrañas y rótulos en lenguas extranjeras. Escritos en ruso, rumano, chino, inglés, dan fe desde cuan lejos acuden los modernos mercaderes.

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Buscant a Corto Maltés

 Quan un aterra a l’aeroport de Marco Polo i sent aquest nom, gairebé un es podria transportar imaginàriament al segle XIII en plena ruta de la seda, però no, som al segle XXI, i la ciutat es la que més d’una vegada em sentit i fins hi tot dit, que s’havia de veure abans que s’enfonsés, cosa que segurament no passarà, o això esperem.

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La piedra caída del cielo (II)

         También el joven Tutankhamón amó el lapislázuli. Y por montañas y mares viajaron las piedras desde el Badajsán para enzarzarse en sus amuletos y collares e incrustarse en el mango de sus dagas y espadas. De lapislázuli y oro es el escarabajo sagrado que llevó como brazalete de niño. De lapislázuli son los tres escarabajos del pectoral del collar que había en la funda que llevaba puesta su momia.

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La Ruta de la Seda (y XIV): Intercambios que movieron la historia

         Intercambiar. Esta y no otra es la esencia de la Ruta de la Seda. De Xian a Bizancio, de Occidente a Oriente, por estepas, desiertos, oasis, mares, puertos y montañas. Seda por oro y plata y cristal y esclavos.

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La Ruta de la Seda (XIII): Lo que perdura y permanece

          Frente a las ruinas, lo que perdura: los bazares vivos. Los hay que nunca perdieron su esplendor y que en estos tiempos nuevos aumentan los negocios.

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La Ruta de la Seda (IX): Los poetas

Desde Changán hasta Bizancio, ciudades de leyenda jalonan la Ruta de la Seda. Cada nombre es en si mismo un poema, un ensueño, un deseo de partir.

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La Ruta de la Seda (VIII): Ruinas viejas, nuevas ruinas

         Kabul durante unos años pareció destinada a repetir el destino de tantas otras ciudades de la Ruta de la Seda que acabaron convertidas en ruinas. Puede suceder todavía, según vaya el curso de la guerra del Afganistán. Como la también afgana ciudad de Balj, la antigua Bactra capital de Bactriana, que una tradición la define como la ciudad más antigua del mundo.

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La Ruta de la Seda (IV): Mercaderes y viajeros, todos pasan por el bazar

       Kashgar. Por este mercado pasan el embajador Zhang Qian en busca de aliados militares y el monje Xuanzang en pos de sabiduría. Aquí fisgonea, compra y vende Marco Polo; su padre Nicolo y su tío Maffeo llevan un mensaje del Papa al Gran Jan.

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La Ruta de la Seda (III): El objeto de tantos anhelos

       Multitudes ocupan la extensa explanada del bazar de Kashgar. Los altavoces sueltan músicas estrepitosas, los carruajes casi no pueden avanzar, el caos es general, el buen humor, también. Los comerciantes se distribuyen por zonas. A un extremo, los vendedores de madera y leña, encima de las pilas de troncos descortezados. A su lado, el mercado de animales: vacas y toros, asnos, cabras, yacs, gallinas y gallos, camellos y dromedarios.

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