Los Mares del Sur, la vida en el mito (V):

         Si en la capital de las islas Tonga el día parece discurrir a cámara lenta, en el resto del archipiélago la vida todavía escribe un curso más pausado. Las Ha'apai son un rosario de islitas coralinas bajas, barras de arena blanca cubiertas de cocoteros y arbustos, poco fértiles. En total, 12.000 habitantes.

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Los Mares del Sur, la vida en el mito (IV): Tonga, feudalismo bajo los cocoteros

         Tonga es un país de ensueño. También es un reino feudal. La sociedad está estrictamente jerarquizada: arriba de todo los nobles, abajo, el pueblo llano. Partidos políticos y sindicatos están prohibidos. Los ministros son nombrados entre la nobleza. Desde su palacio emblanquinado junto a la playa -una gran casona de madera estilo victoriano- el rey reprime moderadamente el descontento. Los tonganos parecen conformados con la situación.

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Los Mares del Sur, la vida en el mito (III): Samoa, donde la juventud se ahoga

         Las islas Salomón, Vanuatu, Nueva Caledonia, Fiyi... constituyen la Melanesia, del griego melas, negro, y nesia, islas. Es el nombre que le dieron los primeros europeos al ver la piel negra de sus habitantes. Un apelativo artificial, igual que el de Polinesia, de polis, muchas, y nesia, islas.

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Los Mares del Sur, la vida en el mito (II) Pobreza en la Melanesia

         Las islas Salomón son un ejemplo de como las postales paradísiacas de los Mares del Sur pueden ocultar un paisaje de miseria. Sus habitantes melanesios mantienen el estilo de vida tradicional. Pescan, cazan cerdos salvajes con lanzas y perros, cultivan ñame, boniato, taro y tapioca, viven agrupados por clanes en aldeas de cabañas. La tierra es propiedad comunal.

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Los Mares del Sur, la vida en el mito (I): Tierra rica, países pobres

        Los Mares del Sur incitan nuestros sueños con solo escuchar su nombre. Son tres palabras con musicalidad de días felices, que desvelan en nuestra memoria la nostalgia del Paraíso Perdido. Sin embargo, lo que para nosotros es un mito -literario, cinematográfico, turístico- es bien real para la gente que los habitan. Es su pan de cada día. Y, a veces, un pan algo amargo.

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Fascinación por Tierra de Fuego (IX) El corazón de la isla

         Cerca del lago Fagnano hay un pueblo. Tolhuin solo tiene mil habitantes y solo fue fundado en 1972. En lengua ona, o selk'nam, tolhuin significa "cerca del corazón". Es el nombre del cerro que lo corona. Fue la última reserva aborigen ona y muchas calles llevan el nombre de alguno de ellos, homenaje postrero a la raza que se fue. Tolhuin es una población rural de casas de troncos o tablones, cercas de madera y prados naturales entre las casas.

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Las no islas

LAS NO ISLAS (I)
Las crónicas de viajes están llenas de descripciones de islas que nunca existieron, o por lo menos, que nadie ha sabido ubicar hasta el momento.

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Fascinación por Tierra de Fuego (I): Ushuaia, un nombre de leyenda

          Ushuaia: qué nombre. Desde niño alimentando la imaginación en sus viajes hacia sueños remotos. Ushuaia, susurro de magia, "bahía que penetra hacia el poniente" en lengua yámana: ya nadie la habla como propia.

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Tonga, feudalismo en los Mares del Sur (y VI): El canto de las ballenas

         He de escapar de mi isla solitaria para no volverme paralítico, física y mentalmente. Cuando Soni me devuelve con su bote a la vecina isla de Lifuka decido explorar un nuevo mundo: el submarino. Y es entonces cuando oigo el canto de las ballenas.

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Tonga, feudalismo en los Mares del Sur (IV): Bebidas narcotizantes

         Por fin, sábado noche. Baile en el porche del restaurante Fanga'i he Si de Pangai. Pero en la pista hay pocos bailarines y muchas caras largas. Resulta que los chicos tonganos son más bien tímidos. Me explican que para divertirse y atreverse a sacar a las chicas a bailar, necesitan atiborrarse de cervezas. Pero para cuando están a puntos, van tan mamados que resultan unos plastas insoportables para ellas, que los rechazan por tambaleantes y por pesados.

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