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Ana en los jardines del palacio del Golestán en Teherán con dos amigas iraníes, abril 2007.

Ana en los jardines del palacio del Golestán en Teherán con dos amigas iraníes, abril 2007.
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Nos encontramos en Teherán, ellas venían de su pueblo a pasar los últimos días de vacaciones de Noruz, el año nuevo persa, que empieza con la primavera. Yo aprovechaba las vacaciones de semana santa para viajar con mi hija Anna que no conocía Irán todavía aunque desde que nació me había oído contar historias de aquel país. El reencuentro con viejas amigas es siempre emocionante. Viajar por Irán con mi hija y poderle enseñar el país y presentarle a mis amigos fue una gran aventura, tanto para mí como para ella. Al principio tenía mis dudas sobre el éxito del viaje puesto que Anna había viajado durante meses por Brasil y también había estado en India, y prefería "un país donde cantan y bailan a un país donde rezan". Con 27 años yo lo entendia perfectamente. Pero la sorpresa fue que en Irán encontró algo más que rezos, encontró, o mejor dicho disfrutamos juntas, de la emoción que se crea en reuniones donde la música del "rey" Shajarian y la poesía de Sohrab e Sepehri, por poner un ejemplo, llenan el ambiente y ponen la piel de gallina. Los iraníes son maestros en crear esa clase de emociones difíciles de olvidar. Sensibilidad a flor de piel.

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El planeta hospitalario (y VII): La hospitalidad y nosotros

Los viajeros occidentales han de procurar un cuidado exquisito al recibir invitaciones. ¡Cuan fácil es cometer un error que contamine una relación!

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El planeta hospitalario (VI): Derechos y deberes

"Canta la canción de aquél cuya morada compartes": el proverbio árabe es un consejo que cualquier huésped debe de seguir. La moraleja es la misma que la del dicho castellano: "Al país donde fueres haz lo que vieres".

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El planeta hospitalario (V): ¿Un origen sagrado?

         Esperamos encontrar hospitalidad como algo natural cuando visitamos culturas exóticas. Y sin embargo, ni todas las culturas la cultivan igual ni aparece en todas las circunstancias. ¿Qué impulsa a los hombres a darla? ¿Y por qué, a veces, la niegan? ¿Es cultural o genética, atávica o aprendida? ¿Es universal?

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El planeta hospitalario (IV): Los extremos

         Marco Polo conoció muchas hospitalidades aunque apenas si hable de ellas, seguramente por que en la época eran algo habitual. Su Libro de las maravillas solo recoge aquellas que de verdad le impactaron.

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El planeta hospitalario (III): La hospitalidad traicionada

          En el código de honor del desierto las leyes de la hospitalidad son sagradas. El que recibe la hospitalidad se convierte en un ser inviolable para todo el clan. Pero tampoco hay que alimentar visiones idealizadas, pues la realidad es siempre mucho más compleja. Los beduinos -como los tuareg- son en tan famosos por su hospitalidad como temidos por bandidos.

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El planeta hospitalario (II): Honor beduino

          Si hay alguna hospitalidad paradigmática, esa es la de los beduinos. T. E.

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El planeta hospitalario (I): La compañera del viajero

         Llegamos a la isla de Kutubdia cinco días después del ciclón de 1991. Bangla Desh había sufrido la peor catástrofe natural del siglo: 131.000 muertos. El mar devolvía su tributo, día tras día. Los cadáveres humanos y animales aparecían por todas partes: en las playas, semienterrados en el barro de los campos, enlodados en los ríos... En algunos lugares el aire olía insoportablemente a muerte.

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