La Martinica, joya delas Antillas (4): Selvas y volcanes

La isla de la Martinica es mucho más que playas de arenas blancas y cocoteros: montañas empinadas cubiertas de verde lujuriante, volcanes en la niebla, selvas antidiluvianas, cascadas colas de caballo, acantilados feroces, caletas escondidas, minúsculos poblados de pescadores... Es suficientemente grande para albergar todo ello, y suficientemente pequeña para recorrerla en coche, vespa o bicicleta: 1.100 km2, solo 80 Km. de largo por apenas 15 de ancho.

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La Martinica, joya de las Antillas (3): Fort de France

Fort-de-France, la capital de la isla de la Martinica. En la cuadrícula de la ciudad vieja, abierta a la espléndida rada, muchas casas aún son de madera, las paredes pintadas de blanco, los marcos de puertas y ventanas de azul o marrón, los tejados a dos aguas. El moho del trópico ennegrece tejas y muros. Las croissanteries y boutiques son europeas, pero su decoración viva y desbocada, no.

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La Martinica, joya de las Antillas (2): El orgullo de la negritud

Un pasado de ancestros arrancados de forma violenta y trasplantados como esclavos a una tierra extraña no se olvida fácilmente. Marca por generaciones. En la isla de la Martinica, la esclavitud fue abolida definitivamente el 1848. Pero los esclavos liberados continuaron viviendo en lo más bajo del escalafón colonial. La lucha por los derechos continuó, con periódicas insurrecciones.

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Dias de libertad en el Caribe (y VIII): Las noches en la isla

         Si visitáis la islita de Caye Caulker en verano, casi cada noche veréis brillar relámpagos en el horizonte. A esa hora estaréis muy posiblemente sentados en alguno de los estaurantes que hay al sur del pueblo, con las sillas y mesas sobre la arena fría. Hay langostas asadas. Hay ponches y batidos de fruta. Hay la música que calienta el alma.

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Días de libertad en el Caribe (VI): Lagos azules en la selva verde

La costa de Belice es baja y pantanosa, abundan los marjales y los manglares, esos bosques de árboles retorcidos y raíces aéreas que crecen sobre el mar. Dando saltos, el autobús recorre la sabana por la Northern Highway. Amplios pastizales adornados aquí y allá por árboles altos, a cuya sombra se refugian las vacas. Muchas son jorobadas, del tipo de la raza “brahmán”.

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Días de libertad en el Caribe (V): Los árboles que hicieron un país

En Caye Caulker, en Ambergris Caye y en buena parte del norte de Belice, la mayoría de la gente es mestiza y habla español. Sus antepasados llegaron también en busca de libertad y paz: huían de la Guerra de las Castas que ensangrentó el Yucatán mexicano a mediados del siglo XIX. Hoy los mestizos suman el 48 % de la población. Pero Belice es el único país centroamericano que tiene el inglés como lengua oficial.

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3. Cozumel

L’illa de Cozumel -terra d’orenetes, en maia- és al mar Carib, a tocar de la península de Yucatán. Malgrat tenir una superfície inferior a Menorca és l’illa més gran de Mèxic. El ferri que agafo a Playa del Carmen em deixa en a penes una hora al moll de la capital, San Miguel. Resseguint com un cordó la línia de la costa s’estén un llarguíssim bulevard ple de botigues, restaurants i pubs.

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Días de libertad en el Caribe (IV): La isla del pirata Barbanegra

          Piratas pasaron muchos por estas aguas caribeñas de la costa de Belice, y el más famoso de todos fue el temido Barbanegra. Contaban que había pactado con el mismo diablo. Para aterrorizar a sus victimas, durante el combate se colgaba mechas encendidas de su espesa barba.

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Días de libertad en el Caribe (III): Mares de piratas

            Estáis sentados ferente al azul turquesa del Caribe, junto a vuestra cabaña, en la islita de Caye Caulker, Belice. Ahora seguís extasiados el vuelo sin aleteo de una fregata. Plumaje negro, una bolsa de un vivo color rojo en el cuello: es un macho. Planea en apariencia inmóvil, pues con ligeras flexiones de los músculos mueve las plumas de las alas y es capaz de aprovechar las corrientes del viento para flotar –más que volar- sin fin. ¡Astuta ladrona! Espera.

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2. Isla Mujeres

Als seients del meu darrere a l’autobús que em porta a Puerto Juárez sento que algú parla en català. És una parella de Sant Cugat, l’Aurora i el Joan. També es dirigeixen a l’embarcador del ferri per anar a Isla Mujeres. Fem junts la curta travessa marítima a l’illa. Els meus companys acaben de fer en tres setmanes el circuit clàssic conegut com Ruta Maia.

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