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Vivencias del tren II

 Aquello fue terrible, en aquella sala de espera de la estación de Chinchilla parecía que el reloj se había parado, a través de los cristales veíamos como la nieve caía incesantemente, las personas que tuvimos que bajar del tren sentíamos como el frío nos calaba, mi hermano y yo estábamos casi abrazados, más unidos que nunca, oíamos como el estómago nos hacía un poco de ruido ¡era hambre!

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