Una vuelta por Islandia (IV): Cómo probar el tiburón podrido... y no vomitar en el intento

Reconozcámoslo. La gastronomía islandesa no es para tirar cohetes. No digo que no haya platos dignos de degustar y disfrutar, pero la variedad es limitada y pasados unos días es difícil no tener que decir eso de que ‘si es martes, hoy toca cordero’. Es cierto que está el skyr, un yogur ligero y saludable, pero después de probar similares productos lácteos en otras latitudes tampoco deja una huella imborrable en el paladar.

Imagen de oLopez-Fonseca
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