R. L. Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (VI): Fin de viaje en Samoa

         Y otra vez la llamada del mar. Navegando en lo azul y lejano. Robert Louis Stevenson se embarca con su familia deisla en isla. De día, las nubes errabundas como perdidas en el vacío de la esfera celeste. De noche, las estrellas. De manera inexorable, el viaje le acerca a su destino:

         "Lejos, al otro lado de los mares, hay una isla

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R. L. Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (V): Las islas Kiribati

         En junio de 1889 zarpan de Honolulu, Stevenson, su mujer, su hijastro y un sirviente chino, en una pequeña goleta mercante, el Equator. Su objetivo son las islas Carolinas, Manila y los puertos de la China. Nunca llegarán. Se quedan a medio camino, en dos islas del archipiélago de Gilbert -el Kiribati actual-.

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R. L. Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (IV): Hawaii

         Después de visitar las islas Tuamotú, Robert Louis Stevenson y su familia navegan hasta Tahití. Papeete, le disgusta: ve en la capital colonial francesa un mal calco de la sociedad europea, y a la población indígena corrompida y maltratada. La deja para fondear en Taravao, en el lado más salvaje de la isla.

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R. L. Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (III): Las islas Tuamotú

         "Dadme la vida que amo,

         que el resto pase a mi lado...

         Tan solo el cielo en lo alto busco

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R. L. Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (II): Las Islas Marquesas

          Al emprender en 1888 la ruta de los Mares del Sur con su mujer Fanny, su hijastro Lloyd y su madre Maggy, Stevenson se despedía del viejo mundo que dejaba atrás aún antes de saber lo que encontraría en el futuro. Tenía la intuición cuando su goleta El Casco cruzó la Golden Gate, la Puerta Dorada de San Francisco, y escribió el poema Adiós:

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R. L.Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (I): El descubrimiento

         "La goleta giró sobre si misma y el ancla se sumergió. Fue un ruido pequeño, pero un gran acontecimiento; mi alma bajó con estas amarras hasta profundidades de las que ningún cabrestante puede extraerme ni ningún buzo puede subirme a la superficie". Así describe el escritor y poeta escocés Robert Louis Stevenson su primera llegada a una isla de los Mares del Sur.

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La Ruta de la Seda (IX): Los poetas

         Desde Changán hasta Bizancio, ciudades de leyenda jalonan la Ruta de la Seda. Cada nombre es en si mismo un poema, un ensueño, un deseo de partir.

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No podemos huir de nosotros mismos

         Hay viajes que son la búsqueda de uno mismo y otros la huida de uno mismo. Los primeros pueden llevarnos a buen puerto. Los segundos, están siempre condenados al fracaso. Hace dos mil años los filósofos chinos ya habían viajado lo suficiente dentro del alma humana para saberlo muy bien. "El viaje que es una huida de uno mismo no llegará nunca a su fin", escribió Tch'e-Song-Tseu.

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L'arc de Sant Martí de la lluna plena

          Un vaixell atrotinat en porta pels Mars del Sud cap a l’illa que més estimo. Em sento navegant i poeta, feliç i afortunat. És l’última nit abans d’arribar a Rapa.

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El poeta de la Martinica

Durante decenios los nietos de esclavos de la Martinica aprendían en la escuela aquello de “nos âncetres les gaulois”. La negrura de la piel era considerada como un castigo que había que sobrellevar con resinación. Las mujeres se untaban la cabeza con potingues para alisar los cabellos rizados y se compraban ungüentos blanqueadores de la piel en el mercado.

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