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Islote de Perejil

Islote de Perejil
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LAS NO ISLAS VIII. ECOSISTEMAS FLOTANTES

En 1910 el artista catalán Santiago Rusiñol viajó por Argentina y de su periplo quedó el relato De Barcelona al Plata. En él cuenta cómo, al remontar el delta del Paraná, su barca debió sortear unas islas flotantes que bajan arrastradas por la corriente. Unos ecosistemas en los que crecían árboles e, incluso, daban cobijo hasta ciervos.

Imagen de dFernandez-Castro
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Isla de Bohol: Iglesias, gremlins y Colinas de Chocolate

Dudú tiene 9 hijos pero sólo los dos mayores podrán ir a la universidad. “En Filipinas no hay créditos”, me dice, y luego se ríe como contestación a mi absurda sugerencia de buscar financiación. “…y menos a una familia humilde”. Cuando he llegado al parking del hotel ya me estaba esperando, y nada más entrar en el coche hemos iniciado la habitual ronda de preguntas de presentación.

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Las no islas (continuación)

LAS NO ISLAS (V). ABRID LOS OJOS
Hay islas que, aunque existen, apenas se las puede distinguir en un mar ligeramente rizado. En la costa occidental de Australia se hallan las islas Abrolhos.

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Hashima, la isla fantasma

Si el mundo un día se quedara sin seres humanos sobre su faz, treinta y cinco años después sería como Hashima, una isla fantasma flotando en el espacio. A 15 kilómetros mar adentro de la ciudad japonesa de Nagasaki, en el islote de Hashima se pudren los restos de lo que en su día llegó a ser el lugar con mayor densidad de habitantes del planeta, un asentamiento humano que durante gran parte del siglo XX vio vivir y morir a generaciones enteras por la riqueza de sus entrañas . Hoy sus restos se ofrecen impúdicos en un decorado cuyo poder de fascinación es directamente proporcional a su estado de ruina.

Imagen de eGil
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