La Primera Vez (y 3)

El tren, tirado por una locomotora de vapor, se desplazaba muy lentamente. Abundante carbonilla procedente de la máquina lo ennegrecía todo. También a nosotros. Era exclusivamente de mercancías; éramos sus únicos pasajeros.
A ambos lados de la vía veíamos una extensión aparentemente infinita de agua.

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La Primera vez (2)

El camino lo formaban la parte superior de los diques que, a un lado y otro del canal, seguían su recorrido a modo de muros de contención configurando una estrecha vía paralela. El sendero, de tierra, era una de las pocas zonas libres de agua, y como tal era utilizada por carros, campesinos a pie y animales. Pero ningún automóvil. El piso era de espeso barro resbaladizo y en algunos lugares nuestro vehiculo se hundía hasta los ejes. A un lado estaba el agua del canal y a otro el abrupto terraplén.

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La primera vez (1).

Mi viaje a la India. En recuerdo de Rubén, que nos dejó demasiado pronto, y de Manel, compañeros de toda una vida.

Unas semanas atrás escribía sobre Shanti Shanti, el diario que relata el rodaje de Rubber Soul, el documental que sobre la peregrinación hippie a la India filmó Alexis Racionero Ragué y cuyas peripecias y antecedentes describe con mucho humor y franqueza en su libro.

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Corazón de juventud

Tres días han pasado desde que mis amigos y yo salimos desde Málaga rumbo a la aventura, acabábamos todos de cumplir la mayoría de edad, estábamos ce- lebrando que entraríamos a estudiar en la universidad el próximo curso y entre los días de calor de un mes de julio especialmente tórrido, soñábamos en la pla- ya con hacer un largo viaje y recorrer muchos paises.

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