La febre del píxel

Per fi el tren transsiberià arribà al seu destí: Beijing! Un exèrcit dels xinos amb gorra vermella i càmeres de digitalizació massiva custodien l'entrada de la Ciutat Prohibida. Sabeu què amaga al seu interior?

***

Revista Altaïr nº 67: Tren Transiberiano

Ponte cómodo/a, porque el viaje se las trae. 9.289 kilómetros, casi una semana a través de una de las regiones más hermosas, salvajes y desconocidas del planeta: Siberia. Y eso si renuncias a hacer paradas intermedias, obviando los muchos lugares con interés que jalonan la vía o se hallan relativamente cercanos a esta.

Imagen de revistaAltair
Clasificado en:

Siberia en tren (y IX): Algunos consejos prácticos

            Siberia es inmensa, unos 10 millones de km2, y sus límites imprecisos. Para nosotros siempre ha sido toda la enorme extensión entre los Urales y el Pacífico. Sin embargo, para los rusos, nunca ha incluido lo que ellos llaman el Extremo Oriente o Provincias Marítimas (costeñas al Pacífico): Jabarovsk, Vladivostok, Kamchatka, Magadán...

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren (VIII): La mar Baikal

        Las gentes de sus orillas lo llaman, con respeto, la mar Baikal, en femenino. No se entiende Siberia sin él. Su agua es tan pura que se puede beber directamente, pero en algunos puntos las industrias papeleras lo están contaminando.

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren: (VII): La incógnita del mañana

            Bratsk es un gran centro hidroeléctrico y metalúrgico con un extenso puerto fluvial sobre el río Angara. Durante kilómetros lo flanquean muelles, dársenas, grúas y engranajes, donde los cargueros llenan sus bodegas. Para la mayor parte de Siberia los grandes ríos son la única vía de comunicación -y aún solo durante los meses del deshielo veraniego.

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren (VI): La dorada belleza del otoño

            Ahora es otoño. Apenas si entramos en septiembre pero aquí en la taiga comienza muy temprano. Otoño es la estación más fugaz, apenas un suspiro, el lapso que hay desde que se rompe el tallo y la hoja dorada emprende el vuelo, y el momento en que la hoja seca toca el suelo. El invierno ya viene detrás, cabalgando con furia desde el norte por sobre las montañas, con deseos de apoderarse de todo.

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren (V): Cazadores y pastores del Gran Norte

             El norte siberiano es el último reducto de las naciones aborígenes, herederas de una cultura que se remonta hasta 10.000 años, y que tiene sorprendentes parecidos con la lapona, la esquimal, o la de algunas tribus indias del gran norte americano. El chamanismo, que aún practican, era su rasgo común más definitorio, y sus creencias estaban profundamente interrelacionadas con la tierra que les daba de vivir.

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren (IV): El inaccesible norte

            La Siberia que se contempla desde el transiberiano es y no es exactamente la que uno se esperaba. Dos son las razones: el tren recorre transversalmente su parte más meridional, la de clima más benigno que permite aún la agricultura; y además el tren es la arteria vital -y hasta hace poco única- que ha permitido el desarrollo a sus orillas de explotaciones mineras y forestales y de grandes ciudades industriales: Novosibirsk, con 1'4 millones de habitantes, es la tercera de Rusia.

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren (IV): Paisajes tras siete días de viaje

           El tren se para un rato en la estación de Irkutsk, mientras dormimos. El siguiente amanecer tiene lugar sobre el Baikal -de nuevo. El disco rojo del sol, con la fuerza debilitada por los vapores que emana el agua, se refleja entre los patos que nadan. Intento en vano reconocer los paisajes de hace años. 

Imagen de jBartroli
Clasificado en:

Siberia en tren (III): El verde verano

            Muchos inviernos después... un verano. Siberia aparece al otro lado de la ventanilla del tren como una inesperada sinfonía verde. Los bosques mezclan la seriosa oscuridad del abeto con la ternura del alerce, el frescor del fresno con el temblor de brillos dorados del álamo, y la densidad azulada del pino con el abedul de piel plateada.

Imagen de jBartroli
Distribuir contenido Suscribirse a Transiberiano