Los Mares del Sur, la vida en el mito (y VI) El dulce letargo del trópico

          Hacia al oeste, las islas Cook son otro ejemplo de economía inviable. Las autoridades han apostado por el turismo. Pero Nueva Zelanda, que aún ejerce su protectorado, ha tenido que acudir varias veces en ayuda de las finanzas locales, caídas en la más absoluta bancarrota. Rarotonga, la isla principal, viene a ser para los neozelandeses una especie de Gran Canaria. Las otras islas, demasiado alejadas, viven el letargo tropical, unidas al mundo por el barco que las visita una o dos veces al mes.

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R. L. Stevenson: Un poeta en los Mares del Sur (IV): Hawaii

         Después de visitar las islas Tuamotú, Robert Louis Stevenson y su familia navegan hasta Tahití. Papeete, le disgusta: ve en la capital colonial francesa un mal calco de la sociedad europea, y a la población indígena corrompida y maltratada. La deja para fondear en Taravao, en el lado más salvaje de la isla.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (II): Camino de las islas

          Cada mañana y cada anochecer, las caravanas de coches ahogan las autovías y carreteras que llevan a Papeete. La capital de Tahití tiene 20.000 habitantes, pero se calcula que otras 50.000 personas acuden cada mañana a trabajar o comprar.

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Añoranzas tras un retorno del Edén (I): Tahití

         ¿Qué es lo que más se recuerda tras volver de los Mares del Sur? ¿La limpieza y brillantez de la luz? ¿La eterna juventud de los paisajes edénicos? ¿Las noches de olor a copra navegando bajo las estrellas? ¿Quizás la sonrisa inocente de la gente? ¿O los azules imposibles de las lagunas de coral?

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