Manikaram

Manikaram

Manikaram

Seguía lloviendo en Manikaram. El día estaba transcurriendo sin que ni un asomo de rayo de sol atravesara las nieblas estancadas a ras de suelo y los vahos de agua caliente que surgían del interior de la tierra. Hacía muchas horas, quizá días que llovía y ya corrían rumores por el pueblo. Rumores que hasta nosotros, forasteros, oímos repetidamente en tiendas y chiringuitos: cuando llueve mucho se producen deslizamientos y queda cortada la carretera.

Imagen de aBriongos
Distribuir contenido Suscribirse a Sikh