FLUJO Y REFLUJO

Durante la II Guerra Mundial, en plena contraofensiva del frente ruso, Ève Curie –hija de Marie y Pierre Curie- es la primera corresponsal extranjera en visitar la reconquistada aldea de Yasnaya Polyana.

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LOS EUNUCOS SKOPTSY

En Bucarest, a finales del siglo XIX, el negocio de los coches de caballos estaba controlado por la secta de los Scopiti. Tenían dos particularidades: no eran rumanos -venían de Rusia- y eran eunucos.

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Siberia en tren (y IX): Algunos consejos prácticos

            Siberia es inmensa, unos 10 millones de km2, y sus límites imprecisos. Para nosotros siempre ha sido toda la enorme extensión entre los Urales y el Pacífico. Sin embargo, para los rusos, nunca ha incluido lo que ellos llaman el Extremo Oriente o Provincias Marítimas (costeñas al Pacífico): Jabarovsk, Vladivostok, Kamchatka, Magadán...

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Siberia en tren (VIII): La mar Baikal

        Las gentes de sus orillas lo llaman, con respeto, la mar Baikal, en femenino. No se entiende Siberia sin él. Su agua es tan pura que se puede beber directamente, pero en algunos puntos las industrias papeleras lo están contaminando.

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Siberia en tren: (VII): La incógnita del mañana

            Bratsk es un gran centro hidroeléctrico y metalúrgico con un extenso puerto fluvial sobre el río Angara. Durante kilómetros lo flanquean muelles, dársenas, grúas y engranajes, donde los cargueros llenan sus bodegas. Para la mayor parte de Siberia los grandes ríos son la única vía de comunicación -y aún solo durante los meses del deshielo veraniego.

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Siberia en tren (VI): La dorada belleza del otoño

            Ahora es otoño. Apenas si entramos en septiembre pero aquí en la taiga comienza muy temprano. Otoño es la estación más fugaz, apenas un suspiro, el lapso que hay desde que se rompe el tallo y la hoja dorada emprende el vuelo, y el momento en que la hoja seca toca el suelo. El invierno ya viene detrás, cabalgando con furia desde el norte por sobre las montañas, con deseos de apoderarse de todo.

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Siberia en tren (V): Cazadores y pastores del Gran Norte

             El norte siberiano es el último reducto de las naciones aborígenes, herederas de una cultura que se remonta hasta 10.000 años, y que tiene sorprendentes parecidos con la lapona, la esquimal, o la de algunas tribus indias del gran norte americano. El chamanismo, que aún practican, era su rasgo común más definitorio, y sus creencias estaban profundamente interrelacionadas con la tierra que les daba de vivir.

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Siberia en tren (IV): Paisajes tras siete días de viaje

           El tren se para un rato en la estación de Irkutsk, mientras dormimos. El siguiente amanecer tiene lugar sobre el Baikal -de nuevo. El disco rojo del sol, con la fuerza debilitada por los vapores que emana el agua, se refleja entre los patos que nadan. Intento en vano reconocer los paisajes de hace años. 

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Siberia en tren (III): El verde verano

            Muchos inviernos después... un verano. Siberia aparece al otro lado de la ventanilla del tren como una inesperada sinfonía verde. Los bosques mezclan la seriosa oscuridad del abeto con la ternura del alerce, el frescor del fresno con el temblor de brillos dorados del álamo, y la densidad azulada del pino con el abedul de piel plateada.

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Siberia en tren (II): El país dormido

           Las ciudades son excepción en Siberia. La norma son bosques sin tregua. A veces un reino verde donde los esbeltos troncos de abetos y cedros forman un muro a ambos lados del ferrocarril. A veces panoramas de árboles desnudos en un infinito de lomas y montes nevados. En las curvas de las montañas veo la cola de la serpiente de hierro que me lleva.

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