Rapa, la vida en el paraíso (y IV)

        Durante mi última estancia en la isla de Rapa asistí a una boda en la que los invitados de honor eran los cuatros hijos de la pareja: dos niñitas y un niñito que estaban preciosos con su vestido endomingado y un bebé- Y es que el matrimonio es algo que llega muy tarde cuando ya no queda otro remedio, para legalizar las parejas que ya duran tanto que no se van a romper.  El sexo es lo más natural del mundo, algo que se lleva sin complejos pero si con una sor

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Rapa, la vida en el paraíso (III)

            La primera vez que estuve en la isla de Rapa coincidió con la guerra de Bosnia. Los servios mataron dos cascos azules franceses y secuestraron otros 200. Y como los rapas hacen el servicio militar francés, resultó que en aquel momento había cuatro rapas voluntarios como cascos azules en Bosnia. Durante unos días se vivió con el temor de que alguno de ellos estuviera entre los secuestrados. Pero el mundo es muy, muy pequeño.

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Añorazas tras un retorno del Edén (y VI): Hasta la últimas islas

         ¡Más lejos! ¡Siempre más lejos!, llama el corazón. De isla en isla por los Mares del Sur, buscando en la lejanía la Polinesia perdida de los viajeros de antaño, tras el sueño del edén reencontrado del que Cook, Bougainville o Melville nos hablaron. Atrás quedaron Tahití y sus coches y su gentío, atrás las islas de la Sociedad a donde llega el turismo, lejos tambien las salvajes Marquesas donde aún las escenas pintadas por Gauguin parecen cobrar vida.

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L'arc de Sant Martí de la lluna plena

          Un vaixell atrotinat em porta pels Mars del Sud cap a l’illa que més estimo. Em sento navegant i poeta, feliç i afortunat. És l’última nit abans d’arribar a Rapa.

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