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Ronda oriental (12): Por fin en Lasa

Me desperté poco después de las seis, con las primeras luces de la madrugada asomando por las orillas del altiplano. Llegaban menguadas, trepando con esfuerzo desde el mundo inferior. Eran blancas con un toque amarillento, en violento contraste con una llanura que se ofrecía casi negra. Ese fue mi momento mágico en el Tibet. La quietud del vagón fue vital: solo unos pocos viajeros atendíamos a esa apertura de día.

Imagen de jmRomero
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