Marco Polo y Rusticelo de Pisa

El marketing lo es todo. Y en materia de viajes, más que todo. Cuando el rey portugués Juan Segundo le cambió el nombre al intimidante Cabo de las Tormentas y lo rebautizó como Cabo de Buena Esperanza, creyó dar con la piedra filosofal que necesitaban las agencias de viaje del mundo entero. Pero en realidad, el marketing viajero ya estaba inventado desde mucho antes.

Imagen de mSilvestre
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