La piedra caída del cielo (II)

         También el joven Tutankhamón amó el lapislázuli. Y por montañas y mares viajaron las piedras desde el Badajsán para enzarzarse en sus amuletos y collares e incrustarse en el mango de sus dagas y espadas. De lapislázuli y oro es el escarabajo sagrado que llevó como brazalete de niño. De lapislázuli son los tres escarabajos del pectoral del collar que había en la funda que llevaba puesta su momia.

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La piedra caída del cielo (I)

          Las altas mezquitas de Estambul iluminan de noche las aguas del Bósforo que separan Europa de Asia. Estambul, Constantinopla, Bizancio: encrucijada de rutas, una ciudad que nació para unir Occidente y Oriente, para superar este estrecho que ahora la refleja como un espejo.

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